2012/09/25 Herrira: “La silla de Iosu se ha convertido en el símbolo de la paz y la libertad”
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Al final del acto, Iñaki Egaña expuso lo siguiente:
Con este sencillo acto hemos querido mostrar nuestro agradecimiento a tantos amigos, compañeras, grupos, asociaciones que han puesto su grano de arena para construir una atalaya, la de la solidaridad con Josu. Un trabajo en común por la vida de Josu. Hoy, además, podemos decir con satisfacción que ha merecido la pena. Porque Josu ha vuelto a casa. En vida.
Queremos trasladar este agradecimiento también a los familiares de Josu, también a los familiares de los presos y presas que están en situación de gravedad. A todos ellos nuestro cariño y nuestro apoyo. Con mayúsculas. Maite zaituztegu. Son hombres y mujeres que continúan sufriendo las consecuencias del conflicto. Y pensamos que la sociedad, nosotros, vosotros, todos… tenemos que responsabilizarnos para terminar con esta situación, amparando los derechos y la dignidad de estas personas.
De la misma manera, el acto de hoy quiere ser, asimismo, la escenificación de lo que no puede volver a suceder. Un grito a los cuatro vientos de “Nunca jamás”. Primero hay que lograr que las vidas de los presos y sus familiares no estén a merced de las venganzas o de los vientos políticos. Y segundo, esta sociedad merece la paz y desea soluciones. Por eso, los gobiernos no deben, ante esos anhelos, poner obstáculos a este clamor popular.
La situación por la que ha pasado Josu no se puede volver a repetir. Y por eso hay que cambiar las claves de la política penitenciaria. De negar los derechos de las presas y presos hay que pasar a incluirlos en su defensa. De la negación al acuerdo y la paz hay que cambiar los criterios para lograr también su defensa. Porque todos hemos sido perdedores en esta situación. Y queremos, ya es hora, de que con la ayuda de una nueva época, poder decir que todos hemos ganado con el cambio.
Es hora de que salgamos de esta espiral. De la espiral del sufrimiento. De la espiral de la negación de los derechos, de la espiral del conflicto. Y dar pasos hacia adelante, porque así lo exigen los tiempos. Porque somos una sociedad que quiere mirar al futuro de frente. Con ilusión.
Por eso pedimos, de nuevo, que los presos que están gravemente enfermos, sean puestos en libertad, para que nadie ponga de nuevo su vida en peligro. Pedimos que terminen las medidas de excepción, siguiendo la estela del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Derogando la cadena perpetua, la condena de por vida. Pedimos terminar con la dispersión, un paso necesario en la normalización, y la conclusión de un infierno para cientos de familias.
En el mismo momento que se anunció la liberación de Josu, hicimos un llamamiento a la reflexión. Aunque Josu fue el primer afectado, su situación no trajo nada positivo para nadie. Esa situación nos afectó a todos. Todos perdimos algo. Es hora de darle la vuelta.
Sin embargo, los mensajes que recogemos desde España siguen teniendo la misma música de siempre: condenas de por vida, anuncio de mantener a los presos enfermos entre rejas. A pesar de que cada vez es más evidente que esta política penitenciaria es insostenible, desde el respeto de los derechos humanos, el Gobierno sigue empeñado en lo mismo.
Por eso, creemos que es imprescindible el construir puentes, afianzar el trabajo compartido y que las instituciones públicas se impliquen en la defensa precisamente de los derechos básicos y fundamentales.
Por nuestra parte, seguiremos trabajando por estos objetivos, abriendo nuevas oportunidades para el trabajo en común, abriendo cada vez más puertas al cambio y empujando la construcción de esos puentes nuevos.
Parece complicado. Probablemente lo será. Pero la dificultad es infinitamente menor al deseo, al ansia por tenerlos a ellas y a ellos entre nosotros. En casa. Etxean. Como Josu.
Animo eta aurrera lortu arte.







